¿Para qué hemos sido creados?

Queridos jóvenes amigos:

‎"El corazón habla al corazón"... En estos momentos en que estamos juntos, deseo hablar con ‎uds. desde mi propio corazón, y les ruego que abran los suyos a lo que tengo que decir.‎

Pido a cada uno, en primer lugar, que mire en el interior de su propio corazón. Que piense en ‎todo el amor que su corazón es capaz de recibir, y en todo el amor que es capaz de ofrecer.

Al ‎fin y al cabo, hemos sido creados para amar. Esto es lo que la Biblia quiere decir cuando ‎afirma que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios: Hemos sido creados para ‎conocer al Dios del amor, a Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, y para encontrar nuestra ‎plena realización en ese amor divino que no conoce principio ni fin.‎..

...Éste es el mensaje que hoy quiero compartir con uds. Les pido que miren sus corazones cada ‎día para encontrar la fuente del verdadero amor. Jesús está siempre allí, esperando ‎serenamente que permanezcamos junto a Él y escuchemos su voz. En lo profundo de su, los ‎llama a dedicarle tiempo en la oración. 

Pero este tipo de oración, la verdadera oración, ‎requiere disciplina; requiere buscar momentos de silencio cada día. A menudo significa ‎esperar a que el Señor hable. Incluso en medio del "ajetreo" y las presiones de nuestra vida ‎cotidiana, necesitamos espacios de silencio, porque en el silencio encontramos a Dios, y en el ‎silencio descubrimos nuestro verdadero ser. Y al descubrir nuestro verdadero yo, descubrimos ‎la vocación particular a la cual Dios nos llama para la edificación de su Iglesia y la redención ‎de nuestro mundo. ‎

El corazón que habla al corazón. Con estas palabras de mi corazón, queridos jóvenes, les ‎aseguro mi oración por uds., para que su vida dé frutos abundantes para la construcción de la ‎civilización del amor. Les ruego también que recen por mí, por mi ministerio como Sucesor ‎de Pedro, y por las necesidades de la Iglesia en todo el mundo.
 ‎

Sólo Jesús conoce la "misión concreta" que piensa para uds. Dejen que su voz resuene en lo más profundo de sus corazones: incluso ahora mismo, su corazón está hablando a sus corazones.

Benedicto XVI
Catedral de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo de Westminster‎ y
Hyde Park, Londres, 18 de septiembre de 2010.

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