Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2018

Un corazón que aprende a tejer redes de caridad

Imagen
La caridad es amor recibido y ofrecido. Es «gracia» (cháris). Su origen es el amor que brota del Padre por el Hijo, en el Espíritu Santo. Es amor que desde el Hijo desciende sobre nosotros. Es amor creador, por el que nosotros somos; es amor redentor, por el cual somos recreados. Es el Amor revelado, puesto en práctica por Cristo (cf. Jn 13,1) y «derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo» (Rm 5,5). Los hombres, destinatarios del amor de Dios, se convierten en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos instrumentos de la gracia para difundir la caridad de Dios y para tejer redes de caridad.
Caritas in veritate, 5

La familia debe ser considerada protagonista esencial de la vida económica, orientada no por la lógica del mercado, sino según la lógica del compartir y de la solidaridad entre las generaciones (CDSI, 248).




Un corazón que escucha, aprende y anuncia

Imagen
El Seminario Missio Cordis profundizó las dimensiones: un corazón que escucha, aprende y anuncia. El lenguaje simbólico del Corazón de Jesús revela el deseo divino del amor, justicia, paz y manifiesta la misericordia de Dios para con su pueblo. Esta reflexión nos inspira y motiva a vivir el Evangelio de la Vida con una opción preferencial por los pobres y excluidos, a partir de un encuentro personal y comunitario con Cristo resucitado.
Un Corazón que escucha
La escucha de los desafíos del mundo de hoy, hechas a partir de la Conferencia de Aparecida, producen en nosotros la alegría de ser discípulos misioneros para anuncia al pueblo el “Evangelio de la Caridad”. Recibimos de Cristo la garantía de vida en abundancia (cf. Jn 10,10). Esta vida es don de Dios y queremos defenderla desde su concepción hasta su fin natural. El llamado misionero preconizado por la Conferencia de Aparecida (cf A. 362) nos desinstala para una opción evangelizadora del encuentro, no solo con los que desconocen …