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Mostrando entradas de octubre, 2018

3 claves para comprender lo que dice la Biblia

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1.  Leer la sagrada Escritura en conversación personal con el Señor Ante todo se debe decir que es preciso leer la sagrada Escritura no como un libro histórico cualquiera, por ejemplo como leemos a Homero, a Ovidio o a Horacio. Hay que leerla realmente como palabra de Dios, es decir, entablando una conversación con Dios. Al inicio hay que orar, hablar con el Señor: "Ábreme la puerta". Es lo que dice con frecuencia san Agustín en sus homilías: "He llamado a la puerta de la Palabra para encontrar finalmente lo que el Señor me quiere decir". La Escritura no se lee en un clima académico, sino orando y diciendo al Señor: "Ayúdame a entender tu palabra, lo que quieres decirme en esta página". 2. La sagrada Escritura acompañados por maestros que tienen la experiencia de la fe La sagrada Escritura introduce en la comunión con la familia de Dios. Por tanto, la sagrada Escritura no se puede leer de forma individual. Desde luego, siempre es importante leer la B…

Viviendo en la comunión con Cristo se hace posible el matrimonio

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Ya en las primeras páginas de la sagrada Escritura, inmediatamente después del relato de la creación del hombre, encontramos la definición del amor y del matrimonio. El autor sagrado nos dice: "El hombre abandonará a su padre y a su madre, seguirá a su mujer y ambos serán una sola carne", una única existencia. Estamos al inicio y ya se nos da una profecía de lo que es el matrimonio; y esta definición permanece idéntica también en el Nuevo Testamento. El matrimonio es este seguir al otro en el amor y así llegar a ser una sola existencia, una sola carne, y por eso inseparables; una nueva existencia que nace de esta comunión de amor, que une y así también crea futuro. Sacramento del Creador del universo Los teólogos medievales, interpretando esta afirmación que se encuentra al inicio de la sagrada Escritura, decían que el matrimonio fue el primero de los siete sacramentos en ser instituido por Dios, dado que lo instituyó ya en el momento de la creación, en el Paraíso, al ini…

Nuestra responsabilidad por la tierra

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Los salmos de la creación (8, 19, 139, 145, 148) conducen a una valoración del mundo actual sana y positiva, porque la vida en este mundo es fundamentalmente buena. Pudo ocurrir en el pasado que la tradición cristiana estuviese tan ocupada por la salvación eterna de los hombres que le faltaba dar la justa atención al mundo natural. La dimensión cósmica de la fe en la creación articulada en los salmos exige que se vuelva la atención a la naturaleza y a la historia, al mundo humano y sub-humano, implicando contemporáneamente tanto la cosmología como lo antropología y la teología.

Alabando, junto al salmista, a Dios por el esplendor, el orden y la belleza de la creación, somos incitados a un profundo respecto hacia el mundo del que los hombres forman parte. La persona humana constituye la culminación de la creación porque solamente los hombres pueden tener una relación personal con Dios y pueden articular la alabanza de Dios también como vicarios de las otras criaturas. Po…