Lectio Divina según la Verbum Domini (subsidio práctico)

Te ofrecemos este subsidio sobre la Lectio Divina, extraído del reciente documento Verbum Domini. Prestar atención a que se proponen 5 pasos y no 3. Los dos pasos finales son fundamentales para nustra intención misionera, para transmitir el fruto de nuestra lectura orante.

Pasos fundamentales: ‎

  1. se comienza con la lectura (lectio) del texto, que suscita la cuestión sobre el ‎conocimiento de su contenido auténtico: ¿Qué dice el texto bíblico en sí mismo? Sin ‎este momento, se corre el riesgo de que el texto se convierta sólo en un pretexto para no ‎salir nunca de nuestros pensamientos. ‎
  2. Sigue después la meditación (meditatio) en la que la cuestión es: ¿Qué nos dice el texto ‎bíblico a nosotros? Aquí, cada uno personalmente, pero también comunitariamente, ‎debe dejarse interpelar y examinar, pues no se trata ya de considerar palabras ‎pronunciadas en el pasado, sino en el presente. 
  3. Se llega sucesivamente al momento de la oración (oratio), que supone la pregunta: ¿Qué ‎decimos nosotros al Señor como respuesta a su Palabra? La oración como petición, ‎intercesión, agradecimiento y alabanza, es el primer modo con el que la Palabra nos ‎cambia. ‎
  4. Por último, la lectio divina concluye con la contemplación (contemplatio), durante la ‎cual aceptamos como don de Dios su propia mirada al juzgar la realidad, y nos ‎preguntamos: ¿Qué conversión de la mente, del corazón y de la vida nos pide el Señor? ‎San Pablo, en la Carta a los Romanos, dice: «No os ajustéis a este mundo, sino ‎transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la ‎voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto» (12,2). En efecto, la ‎contemplación tiende a crear en nosotros una visión sapiencial, según Dios, de la ‎realidad y a formar en nosotros «la mente de Cristo» (1 Co 2,16). La Palabra de Dios se ‎presenta aquí como criterio de discernimiento, «es viva y eficaz, más tajante que la ‎espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, ‎coyunturas y tuétanos. Juzga los deseos e intenciones del corazón» (Hb 4,12). ‎
  5. Conviene recordar, además, que la lectio divina no termina su proceso hasta que no se ‎llega a la acción (actio), que mueve la vida del creyente a convertirse en don para los ‎demás por la caridad.‎

Comentarios

Entradas populares de este blog

Acordes del Himno de la JMJ y Mejores Versiones

¿Cómo desarrollar un tema en un encuentro juvenil?

Oración por la paz a Jesús sacramentado