Ser auténticamente masculinos

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels


Es importante hablar de lo que significa la verdadera masculinidad, el ser auténticamente varones. Para ello daré tres criterios, quizás no muy aceptados por la “cultura” actual, pero muy valiosos y trascendentales en toda relación (también al inicio).

Pureza 

Los varones de verdad entienden que las mujeres no son “objetos de colección” y, por lo tanto, no las utilizan para satisfacer sus propias necesidades carnales (incluso si ellas mismas no se respetan, lo que también sucede). Si miramos nuestro corazón nos damos cuenta de que queremos algo más sólido, más consistente. Por eso se hace muy importante la vivencia de la pureza.

Servicio 

El amor no es una autosatisfacción egoísta que busca el propio bienestar. Cuando uno ama a alguien quiere la felicidad de la persona amada. Esto no es otra cosa que buscar su bienestar más allá de lo material, su reconciliación interior, su equilibrio emocional. Una actitud de servicio generoso y desinteresado nos ayudará a alcanzarlo.

Reverencia 

La reverencia no es otra cosa que aquello que siempre nos reclaman las mujeres cuando hablan de la famosa “caballerosidad”, pero dándole un sentido más hondo y espiritual. Este es el presupuesto de todo amor verdadero, pues abre nuestros ojos al valor profundo de la otra persona y a sus necesidades (los tan mencionados “detalles”) y se expresa en el valor que se le da a esa otra individualidad que comienza a formar parte de mi vida.