¿Qué puedo hacer para fomentar la fe de los niños?

 

1. Escucha al niños.

Escucha atentamente a los niños. Deja que te haga preguntas y dale oportunidad para hablar de sus propias ideas respecto a quién es Dios o cómo es el cielo. Si te pregunta dónde está Dios, empieza por preguntarle qué es lo que él piensa. O pídeles que hagan un dibujo y te hablen de él.

2. No quieras tener todas las respuestas.

Cuando un niño te pregunte a dónde va la gente cuando muere, contéstale sinceramente desde tu fe algo como: “Van a encontrarse con Jesús”.
Inevitablemente, el niño te preguntará lo que tú piensas. Comparte tu fe con él.

3. Profundiza tu fe

Necesitarás profundizar tu fe para poder fomentar la espiritualidad los niños. Comienza profundizando estos temas: ¿Cómo orar? ¿Cuál es la voluntad del Padre del cielo? ¿Qué nos prepara Dios para después de este mundo?
Pregúntate lo siguiente para asegurarle la educación espiritual que quieres al niño:
-¿Asistes a la Misa para dar culto a Dios? Haz esto para enseñar a los niños a asistir a Misa regularmente. 

4. Conecta la fe con su vida. 

“Los niños pequeños no comprenden quién es Jesús, pero tampoco comprenden realmente quién es un abuelo o una abuela” -dice la pedagoga Marianne Neifert- aun así quieres que conozca a su abuelita, así que empiezas a hablarle de ella desde el primer día. Es lo mismo al hablarle sobre Jesús”.
-De igual manera que el niño cree que su abuelita es una persona importante en su vida (incluso si la ve muy rara vez), te creerá que Jesús también lo es. Y al introducir en su vida prácticas espirituales desde una edad temprana, como rezar juntos, los niños las verán como una parte natural de la vida.

5. En eventos cotidianos enséñale la fe. 

Las grandes ideas no siempre requieren acciones grandes. Puedes demostrar que la fe es parte de la vida diaria, incorporándola en acciones y palabras cotidianas. Por la mañana, podrías exclamar: “¡Mira qué bonito día nos ha dado Dios!” Y a la hora de despedirte, podrías decirle: “Que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo te bendiga”.

6. Enseña a los niños a amar la creación.

La creación es un lugar excelente para encontrar una manifestación tangible de Dios. “Los niños aprenden con todos sus sentidos: les encanta tomar una piedra, saltar en un charco o perseguir a una mariposa”, dice M. Neifert. Ayuda a los niños a ver la naturaleza como una creación de Dios, demostrando tu propio amor y respeto por ella.
-Cuando vayan a caminar al parque o disfruten de un asado, junten toda su basura (e incluso la de otros), y sean cuidadosos con los animales. Planta un árbol con los niños y haz que sea parte de su rutina diaria revisar juntos el crecimiento de las plantas. Empieza a juntar desechos orgánicos para hacer fertilizante para que los niños vean las sobras de la comida convertidas en tierra que usarán en el jardín.
-Inculca en él la idea de que la Tierra es una creación de Dios.

7. Nárrales historias. 

La Biblia está llena de historias que explican todo, desde cómo fue creado el mundo hasta por qué la gente hace cosas malas.
- Lean juntos historias de una Biblia ilustrada.
- Da a los niños la oportunidad de hacer preguntas.

8. Apóyate en las tradiciones.

La fe no sólo nos conecta con Dios; también nos conecta con creyentes del pasado de la Iglesia. Que sepa que está continuando ritos que fueron pasados de generación en generación a través de los siglos.
-Muéstrale fotografías tuyas o de su abuelita haciendo su primera comunión.
- Deja que tenga entre sus manos un rato tu anillo de bodas .
- Cuanta la historia que está detrás de cada fiesta de la Iglesia.

9. Alegra los días de fiestas religiosas. 

La religión y la fe se dan en un marco de alegría.
-Anima a los niños a que dibuje a Jesús, o simplemente imagine cómo es el cielo.
-Actúen juntos en obras teatrales o monten un espectáculo de títeres basado en historias de la Biblia o en temas espirituales.
-Haz lo que la gente de fe ha hecho durante siglos: ¡cantar y festejar! Si no te sabes canciones tradicionales, hay una gran cantidad d de música católica en Youtube.

10. Cultiva el silencio. 

Una vez al día o una vez al mes, tómate un momento para sentarte en silencio con los niños. No tienes que presentarle su momento de silencio como una elevada práctica de meditación, sino simplemente como una pausa tranquilizante en un día ruidoso. Ya sea que los niños usen ese momento para orar a Dios o simplemente para descansar y recuperar fuerza, le ayudará a ver lo que está más allá de las minucias cotidianas.

11. Enséñales una forma sencilla de orar. 

Dile a los niños que la oración no es algo que se deja sólo para los domingos o para momentos en los que se necesita ayuda con algo. Es un medio para comunicarse con Dios en cualquier momento. Así que invítalos a orar contigo en diferentes momentos, por ejemplo, cuando vean algo hermoso, cuando hagan algo nuevo por primera vez, al encontrarse o al despedirse.
-Una oración sencilla para dar las gracias antes o después de las comidas puede ser una forma fácil y eficaz de inculcarle agradecimiento por los dones fundamentales de la vida.

Si los niños son demasiado pequeño para crear sus propias oraciones, ayúdales dándole el pie para comenzar: tú sugieres una frase sencilla como “Gracias, Señor, por…” y ellos la completan. La idea es que los niños sepan que Dios, siempre está cerca.

12. Enfatiza el aspecto espiritual de las fiestas. 

Trata de equilibrar la fiebre comercial de los días de fiesta con actividades que destaquen el significado más profundo.
-Trabaja como voluntaria para una obra de caridad, dona alimentos, ropa o juguetes a un comedor pobre, y haz que tu pequeño participe eligiendo unas cuantas cosas con las que ya no juegue. 
-Participa en las actividades que la Iglesia realiza en las fiestas religiosas.
-Comparte momentos significativos con los niños: jueguen con las piezas del pesebre, hagan un personaje de plastilina o haz que tu nene coloque velas en la corona de Adviento que representen los cuatro domingos de espera a la navidad.

13. Considera que forman parte de una comunidad de fe. 

Al asistir regularmente a actividades y grupos en una parroquia o capilla, los niños verán que la fe juega un papel fundamental en la vida. También crecerá sintiéndose más a gusto con la liturgia y los rituales de tu fe y llegará a ver su lugar de culto como un sitio en el que puede sentirse cómodo y seguro.

"Los niños responden muy bien a las rutinas predecibles”, afirma M. Neifert. Ya sea viendo las hostias y el vino en las ofrendas, escuchando las oraciones u oliendo el incienso en la iglesia, al experimentar los rituales, los niños llegan a apreciar la predictibilidad de un rito religioso, aunque quizás no su significado más profundo”.

La mayoría de las parroquias y capillas también tienen grupos donde enseñan a los niños los principios fundamentales de la religión de una manera que puedan comprender y disfrutar. Por ejemplo, Infancia Misionera.

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