¿Cuál es la única cosa que permanece y nos libera?

Hoy en día, algunos buscan excluir de la esfera pública las creencias religiosas, relegarlas a lo privado, objetando que son una amenaza para la igualdad y la libertad. Sin embargo, la religión es en realidad garantía de auténtica libertad y respeto, que nos mueve a ver a cada persona como un hermano o hermana. 

La sociedad actual necesita voces claras que propongan nuestro derecho a vivir, no en una selva de libertades autodestructivas y arbitrarias, sino en una sociedad que trabaje por el verdadero bienestar de sus ciudadanos y les ofrezca guía y protección en su debilidad y fragilidad.

Hay muchas tentaciones que deben afrontar cada día —droga, dinero, sexo, pornografía, alcohol— y que el mundo les dice que les darán felicidad, cuando, en verdad, estas cosas son destructivas y crean división.

Sólo una cosa permanece: el amor personal de Jesús por cada uno de uds. Búsquenlo, conózcanlo y ámenlo, y él los liberará de la esclavitud de la existencia deslumbrante, pero superficial, que propone frecuentemente la sociedad actual.
Dejen de lado todo lo que es indigno y descubran su propia dignidad como hijos de Dios.

Benedicto XVI
Glasgow
Jueves 16 de septiembre de 2010

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